Lasciate ogne speranza voi ch'intrate

Lasciate ogne speranza voi ch'intrate

“Han venido a presenciar el Principio.
El renacimiento del Paraíso, destruido por el género humano.
Recuérdame, y tu autentico yo también. Y en lo que debes convertirte.
En la que nos conducirá al paraíso con las manos manchadas de sangre...”

lunes, 7 de mayo de 2012

La historia de Ana y Mía.

Quod me nutrit, me destruit.

Ana.

Ana se levantaba como todas las mañanas, se desnudaba completamente y se dirigía al baño. Se posaba ante la báscula esperando varios segundos hasta ver lo que marcaba y en esos segundos en los que la báscula calculaba el peso de su portador, su cabeza solo pensaba en el número que había visto el día anterior, deseando con todas sus fuerzas que la aguja del marcador no sobrepasase ni siquiera varios gramos de más, sino que la fina aguja de su interior marcase levemente un descenso en su peso.

Su peso, aquello que marcaba su existencia, su materia, su ser. Aquello que deseaba reducir con todas sus fuerzas, aquello que marcaba la fina línea entre la vida y la muerte.

Después se dirigía al espejo de cuerpo entero que tenía en su habitación y se observaba detalladamente palpando con sus manos cada centímetro de su piel. Apretando en varias zonas, estirando en otras e intentando reducir con ellas, en su reflejo, las partes que deseaba tersar o hacer desaparecer.

Su visión supuestamente distorsionada le mostraba una imagen supuestamente irreal que su celebro había almacenado y creado para sí mismo como algo completamente tangible y verídico. O al menos eso es lo que le decían, que su visión, su realidad, era totalmente contraria a lo que el espejo reflejaba ¿acaso se había vuelto loca? Su visión estaba completamente distorsionada, mostrándole una imagen falsa y alterada.

Pero fuese cual fuese la verdad, aquella imagen que observaba ante aquel espejo de cuerpo entero, era su imagen, era su reflejo, era su verdad  y podía tocarla como real.

Después se dirigió a aquel lugar que un día muy lejano la había llenado de felicidad y ahora se le antojaba como un momento angustioso y cruel que la atormentada todos los días como si de una cadena perpetua se tratase. Abrió las puertas de su armario como si el infierno fuese a brotar de él, mientras escarbaba entre su ropa algo que pudiese hacer disimular aquel cuerpo deforme que su mente había creado. Encontró un pantalón negro,  la prenda que más odiaba de su color favorito, aquel que tanto hace disimular. Después se enfundo en él y revisó cada detalle frente al espejo. La textura de la tela pegada a su piel, marcaba unas líneas deformes ante sus ojos. Recorrió con sus manos desde su cintura hasta los tobillos, apretando y estirando la tela elástica de aquella prenda que formaba una segunda piel sobre su cuerpo. Por último metió la barriga hacia dentro aspirando el aire levemente para apretar con sus manos y pasarse el botón que la encerraría en aquella celda de tela.

Sus ojos solo veían un inmenso ser deforme encerrado en una celda de piel. Una piel grasa, llena de bultos y trozos que sobraban por todas partes, trozos que cogía y estiraba con sus manos deseando tener un cuchillo láser que pudiese cortar y hacer desaparecer de ella todo aquello que nunca debió estar ahí. Todo aquello que la repudiaba y la hacía sentir un inmenso asco hacía un engendro amorfo.

Solo quería salir de esa prisión, de la prisión de su cuerpo, pero era difícil hacerlo sin llegar a la inexistencia. Lo peor es que ella lo sabía, pero no podía evitar desvanecerse por una ilusión.


Su estómago rugía como un tigre hambriento, y en realidad lo estaba… pero ella no estaba dispuesta a ceder ante aquello que consideraba una debilidad… un pecado capital… la gula…

Ya estaba acostumbrada a esa sensación de hambruna pero ni mucho menos era lo peor.

Lo peor eran los calambres y hormigueos que recorrían todo su cuerpo como invisibles parásitos en su interior. Lo peor era recordar cuando había sido la última vez que había hecho de vientre o mejor dicho, era que no podía recordarlo. No recordaba cuando había dejado de tener la menstruación y eso la hacía sentir como una cuarentona menopáusica. Y aquel asqueroso vello fino en zonas extrañas de su cuerpo que tenía que afeitar. Por el contrario su cabello caía en considerables cantidades y sus uñas tenían un aspecto amarillento y quebradizo, además siempre tenía un inmenso frío.

Aquellas solo eran unas pocas de las consecuencias que su obsesión le había obligado  acostumbrarse.

Se terminó de arreglar dentro de la medida posible y se puso el abrigo negro.

Mientras andaba por la calle, un par de jovencillas vivarachas, torcieron la mirada hacía ella, que escondía su rostro en su capucha negra con los bordes peludos. Las dos jóvenes se rieron de ella y susurraron en un tono de voz que ella pudo escuchar, que parecía una vieja esquelética.

¿Acaso no lo sabía? ¿Acaso no lo veía? ¿O no lo quería ver?

Ella bajo la mirada pensando que nada les podía reprochar y deseando esta vez, desaparecer de verdad…


Quod me nutrit, me destruit.

Mía.

Mía a simple vista era la chica perfecta. Rubia, delgada, de cuerpo fibroso y realmente guapa. Pero hay cosas que son difíciles de poseer y muy fácil de perder.

Mía era realmente una princesa y no estaba dispuesta a renunciar a ello.

Aquella noche había cenado con sus amigas en un buffet y todas estaban realmente impresionadas por la cantidad de cosas que había ingerido. Algunas se preguntaban como conseguía comer tanta comida sin que le doliese la barriga. Otras que tenían sobrepeso le decían que no sabía la suerte que tenía por poder comer tanto y seguir así de delgada y perfecta. Pero en realidad ella sí que lo sabía y estaba dispuesta a cobrar el precio que fuese por ello.

Cuando Mía llegó a casa se dirigió al baño, se arrodilló en él e introdujo sus dedos índice y corazón en su boca, buscando en ella tocar la parte rugosa y más honda de la lengua y el principio de la garganta. Tras varios intentos sintió como algo subía de su interior y un sabor agrió le hacía arrojar lo que tenía dentro, junto a trompicones de comida. Después de varios vómitos, sintió que ya no le quedaba nada más, mientras observaba los restos de la cena de aquella noche.

Se puso su mejor chándal, uno de terciopelo morado y salió a correr como todas las noches hasta el borde del desmayo. Corría hasta que sus músculos y huesos la frenaban avisándola con flaquear las piernas.

Al volver a casa se observó en el espejo y sonrió de lo guapa que se veía, pero su sonrisa se desvaneció al observar sus amarillos dientes y una boca que no conjuntaba con el resto de su fachada, aunque sí de su interior…

Ella solo quería ser perfecta, ser una princesa ¿acaso quién no desea dicha cosa?


Ser perfecta, porque todos los seres humanos buscamos la perfección. Algunos nacen acercándose a ella y otros no tienen la misma suerte y se dedican a buscarla. Aunque la perfección que busca cada uno es difícil de alcanzar.

La mayoría de veces es inalcanzable y es que no siempre depende del esfuerzo, las ganas o la motivación. Hay cosas que simplemente son y ni siquiera el dinero puede cambiar. Algunos las aceptan y otros se resignan a ello, con dietas, horas de ejercicio o caras cirugías.

“Nadie dijo nunca que fuera fácil llegar a ser una princesa.”

Ana es el nombre que muchas anoréxicas dan a la Anorexia Nerviosa y por eso es el nombre que le he puesto a la primera protagonista de mi historia, porque claramente padece dicha enfermedad. Del mismo modo Mía es el nombre que dan a la Bulimia Nerviosa y de ahí el nombre de la protagonista de mi segunda historia, no hace falta recalcar el porqué de él.

La verdad es que ya hacía tiempo que quería escribir un texto sobre este tema, porque hace tiempo se me ocurrió navegar en busca de estos temas y realmente me quedé horrorizada al ver tantos blogs con tantísimos seguidores que siguen dietas, consejos y pautas sin ningún fundamento y que son realmente descabelladas. Dietas impuestas por personas que sufren esta enfermedad e incitan y ayudan a otros a sumirse a ella.

No vengo a juzgarlos a ellos porque es realmente triste y aunque sea una auténtica locura, en parte les comprendo o al menos comprendo el porqué de un fin que a la mayoría les lleve a la muerte. Pero hay personas que están dispuestas a morir por diversas causas y esta causa no debería ser menos que muchas otras.

Al fin y al cabo cada uno vivimos en nuestra propia celda y no importa que la celda en la que vivimos sea de carne o esté enterrada en nuestro interior, ya que toda celda busca su propia llave para la libertad.

Yo he vivido en diversas prisiones en mi mente y aunque no haya salido de todas ellas, sigo buscando las llaves que consigan rescatarlas.

Por último mencionar a aquellos que tengan Anorexia o Bulimia, porque les compadezco y aunque se sientan incomprendidos o postergados, sus enfermedades mentales no son ni más fáciles ni más complicadas que muchas otras y no son ni más raras ni menos raras que ellas, por mucho que la gente de sus alrededores les hagan entender.

Y para los que hayan caído en mi blog en busca de alguna dieta o consejo por el título de esta entrada. Mi consejo es que paren de visitar blogs creados por niñatas que incitan al desarrollo esta enfermedad y visiten esta web tan cuca creada por profesionales que saben de lo que hablan.

Además os dejo un cortometraje bastante espeluznante de esta enfermedad hecho por españoles.

Contracuerpo, La Pesadilla de la Anorexia con la española protagonista Macarena Gómez.
 Podéis ver el corto aquí y leer más información sobre él.

Quod me nutrit, me destruit.


Autora: Kel Báthory

miércoles, 25 de abril de 2012

Fantasmas de Papel de José Carlos Somoza.

Y para cerrar la noche os voy hablar de un libro inédito de relatos de José Carlos Somoza.

Se trata un libro de relatos cortos pero que a su vez se parte en varios capítulos que están entrelazados.

En fantasmas de papel te encuentras por un lado los encantadores casos del agradable Doctor Palomares, un medico anciano que ayuda a sus pacientes en cuatro casos que son realmente entretenidos, con unos curiosos finales abiertos.

Después nos encontramos con siete relatos bastante inquietantes de los que cabe destacar los dos que más me han gustado Doble piel y Womanbed por su original contenido Gore.

 Y por último las tres desapariciones me han parecido muy entretenidas, aunque un tanto desconcertantes.

 La única pega del libro es que acostumbrada a leer libros más largos se me ha hecho bastante corto y creo que hubiese estado bien incluir algunos relatos más.


 

    Título: Fantasmas de Papel
Autor: José Carlos Somoza
Editorial: Debolsillo
Colección: BestSeller
Género: terror, misterio
Nº de páginas: 187 págs
Precio: 7,95 €

Sinopsis:

Si creen que el olvido es el mayor de los temores y que la muerte acecha no sólo en lo corporal, estos relatos les resultarán deliciosamente inquietantes. Tras asombrarse con los extraños casos del doctor Palomares, el médico ciego más vidente y quizá también la creación más entrañable de José Carlos Somoza, descubrirán a continuación una selva de seres abrumados que, pese a todo, intentan ocultar sus íntimas verdades: un controlador de museo que nota un cambio insólito en un cuadro, una pintora que se identifica con sus muebles o un padre desdibujado por los tormentos del incesto. El clímax, en el cierre del volumen, es un homenaje a la Córdoba adoptiva del autor, una ciudad mágica y espectral donde tres personas deciden apearse de la vida consciente y desaparecer de un modo nada físico y sí muy turbador. José Carlos Somoza demuestra de nuevo en cada uno de estos relatos, reunidos por primera vez, su habilidad para capturar sombras y sugerir el misterio de unos inolvidables pero extremadamente humanos fantasmas de papel.

Dulces Sueños ;)

Por: Kel Báthory

Dafne Desvanecida de José Carlos Somoza.

Esta noche quería hablaros en condiciones de un nuevo libros de mi autor favorito, al que últimamente estoy enganchada, como dicen por ahí somonizada jeje.

Os presento una curiosa novela  que más que leerla es casi como sorberla, se hace muy amena y simpatizante.
Me han encantado todos esos detalles que tiene y que con tanta destreza infunde sobre el tema de crear una novela y un personaje lleno de vida. Además a mi especialmente me apasiona que el protagonista se trate de un escritor. Pero lo que más me ha gustado de todo es el final tan inesperado que tiene, es simplemente fantástico encontrarte con un final así y la verdad es que me recuerda a la preciosa historia del videojuego Silent Hill: Memories, pues tienen un curioso parecido en lo que al final se refiere.


Título: Dafne Desvanecida
Autor: José Carlos Somoza
Editorial: Debolsillo
Colección: BestSeller
Género: Suspense
Nº de páginas: 203 págs
Precio: 8,95 €

Sinopsis:

"Me he enamorado de una mujer desconocida".
 Con esta frase comienza todo para Juan Cabo, un escritor de éxito que queda completamente amnésico tras un accidente de tráfico. Es la frase inicial de un breve párrafo que él mismo escribió horas antes del accidente. Pero, ¿quién es esa mujer desconocida? ¿Existe realmente o se trata de una creación literaria? Sólo un poeta aficionado parace poseer la clave del misterio, pero muere en circunstancias extrañas antes de que Cabo pueda entrevistarse con él. Se inicia así una búsqueda laberíntica que llevará al protagonista desde un absurdo restaurante que invita a sus clientes a escribir hasta una insólita presentación de libros en Madrid. Un editor ciego y extravagante, un detective especializado en ayudar a los escritores y una sensual modelo llamada Musa que vende su cuerpo por horas para inspirar a los novelistas son algunos de los extraños personajes que Cabo conoce durante su odisea... Una odisea que, con aparente ligereza, siguiendo un camino de intriga y suspense indaga en el sentido mismo de la literatura. En un apasionante desdoblamiento de la realidad y con las "Metamorfosis" de Ovidio como fondo y guía, los personajes, tras una transformación inversa a la del genial clásico, alcanzan al autor.

Dafne Desvanecida es una divertida, inteligente y bien armada novela de suspense que indaga sobre la finalidad de la literatura.

Noches Sangrientas

Por: Kel Báthory

domingo, 22 de abril de 2012

El Cebo de José Carlos Somoza.

El Cebo es el último libro que me acabo de leer de mi autor favorito. No puedo dejar de leer sus libros, desde que empecé a indagar más allá de La Dama Número Trece, mi novela favorita de este autor, que a pesar de que sus otras novelas son realmente muy buenas, a mi gusto ninguna supera dicho libro, no sé… será por el momento en que lo leí y el significado que tiene para mi.

Pero sus otras novelas realmente están a la altura, empezando por Clara y la Penumbra, Dafne Desvanecida (de cuyas novelas hablo dos entradas por debajo) y terminando por la última que me he leído El Cebo.

Y del Cebo os voy hablar, porque es una novela realmente absorbente y sobrecogedora.
Ser un Cebo, una profesión un tanto extraña y realmente peligrosa, aunque para aquellos que lo son termina siendo algo gozoso a pesar de todo. Dicho Cebo termina convirtiéndose en el bocado perfecto y deseado del asesino al que debe cazar, no sin antes haber indagado profundamente en su psique para averiguar cual seria su víctima perfecta.

Después de haberos hablado un poquito sobre esta jerga, decir que este Thriller no os va dejar indiferentes, porque José Carlos Somoza os transporta por este mundo insólito con un arte y expresión en las palabras propiamente suyo, pero embelesado por la curiosa mezcla que realiza nombrando varias obras del gran William Shakespeare, una fusión digna de admiración y con una destreza sublime.

Por último añadir que los giros de la obra son tan inesperados como brillantes y que el final da por punto final, con su último súbito giro a la bajada de un telón de teatro del que acabas de disfrutar.

Os invito a leer esta novela y os dejo con más información sobre ella.


  Título: El Cebo
Editorial: Debolsillo
Colección: BestSeller
Género: Thriller
Nº de páginas: 487 págs
Precio: 9,95 €

Sinopsis:

Ella es la mejor, la más preparada, la única que puede atrapar al Espectador, el mayor y más brutal homicida de todos los tiempos. Ella es el cebo: ha sido entrenada para cazarle.

En un tiempo en que la tecnología ya no sirve para atrapar a los asesinos, la policía descubre un método infalible cuyas claves se pueden interpretar en el teatro de Shakespeare: cada una de las obras del artista, escritas bajo el influjo del Círculo Gnóstico de Londres, refleja la manera de manipular el deseo. Los cebos, expertos en conductas humanas, son adiestrados para utilizar ese poder creando máscaras que controlen lo que anida dentro de nosotros mismos.

Cuando Diana Blanco, el mejor cebo de la policía, descubra que su hermana es el próximo objetivo del Espectador iniciará una carrera contrarreloj que la conducirá hasta la guarida del monstruo. A partir de ese momento se desencadena un trepidante juego de sospechas que llevará a la protagonista a un final inquietante y explosivo, siguiendo la estela de un paisaje desolado donde nada ni nadie son lo que parecen.

En este thriller imposible de abandonar, el autor de Clara y la penumbra nos presenta un futuro más cercano de lo que creemos, poniendo a prueba la inteligencia del lector y sus ganas de gozar con una novela impecablemente bien escrita. Una puerta al mundo fascinante y perturbador de José Carlos Somoza.

En su página web podéis leer las primeras páginas de la novela en pdf.
 Y además podéis disfrutar de un curioso trailer del libro,
 además de poder ponerle cara a nuestra protagonista Diana Blanco.

Por: Kel Báthory

miércoles, 28 de marzo de 2012

Texto inspirado en Clara y la penumbra de JCS.

Cuando el arte muere, queda inmortalizado para siempre.
Bruno Van Tysch
(Somoza).



Cuerpos desnudos posan frente mis ojos.
 Yacen completamente inmóviles,
 pintados al óleo e inmortalizados,
 bajo una obra de arte.

Desde cierta distancia cualquiera diría que es una obra común.
Pues tan solo al acercarte varios metros,
te percatas de que las criaturas que se encuentran tras del marco,
 son reales,
 son humanas.

Sus cuerpos desnudos permanecen en plena quietud,
 y son delineados con brillantes oleos,
 que dibujan en sus cuerpos perfectas líneas.
Líneas en fibrosos músculos,
 que remarcan sus siluetas.

Yacen estirados en distintas poses,
 tensos,
 pétreos,
 percibiendo el leve movimiento de sus respiraciones,
 y sin parpadear.
 Como muertos criogenizados,
 que aguardan su despertar.

Sus cristalinos ojos,
visualizan diversos sentimientos.
Acompañan las paralizadas expresiones de sus caras,
 fruto del reflejo de la obra a la que pertenecen,
 y a gusto del autor.

Al acercarte más a ellos,
percibes los aromas que desprenden.
 Brotan como orquídeas desde pieles perfumadas,
con aromas tan agradables,
como nauseabundos.

Viven dentro de un cuadro,
 representando lo que el autor ha querido plasmar,
 y ha enseñado a sentir.

Son obras de arte humanas que viven vacías,
 esperando a ser rellenadas.
Llamadas por sus autores lienzos,
 imprimados y listos para ser dotados de arte.

Son fruto del arte hiperdramático.
Donde los artistas pintan obras de carne humana,
 creando mundos sobre pieles desnudas.



Autora: Kel Báthory

Texto inspirado en la novela
Clara y la penumbra
de José Carlos Somoza.



  Título: Clara y la penumbra
Editorial: Debolsillo
Colección: BestSeller
Género: fantástico
Nº de páginas: 556 págs
Precio: 9,95  €

Sinopsis:

Año 2006. El último grito en arte es el hiperdramatismo que ha convertido a los seres humanos en lienzos: son exhibidos en museos, vendidos o alquilados por los coleccionistas. Los modelos hacen cola en los estudios de los artistas del movimiento hiperdramático, pues desean convertirse en obras de arte, ser pintados y firmados, hacerse famosos. Y nada mejor para alcanzar la fama que ser un lienzo del holandés Bruno van Tysch, elusivo y enigmático. Pero cuando Annek Hollech, una de las modelos de su exposición «Flores», desaparece para reaparecer asesinada, la frontera entre la obra de arte y la persona que existe bajo ella, parecen confundirse. Dos agentes de seguridad de la Fundación Van Tysch, April Wood y Lothar Bosch, comienzan a investigar el asesinato. Su trabajo, ya difícil en sí, se complica por el secretismo con que deben llevarlo: si la espantosa realidad que van descubriendo se hiciera pública, cundiría el pánico. Y, además, trabajan contrarreloj pues Van Tysch prepara una magna exposición en Amsterdam, basada en trece cuadros de Rembrandt, y todo hace suponer que el asesino atacará de nuevo.

Clara y la penumbra, merecedora en 2001 del Premio de Novela Fernando Lara, es una apasionante novela de intriga que reflexiona sobre el valor del arte y el de la vida humana.

Opinión:

Clara y la penumbra me ha parecido un libro increíble, lleno de arte y tan bien encajado que me he llegado a ceer (esperemos que no...) que ese mundo del arte hiperdramático puede llegar a convertirse en realidad. Porque en la novela te llegas a creer que algo así puede existir, por muy inhumano que llegue a parecer.

Por: Kel Báthory