Lasciate ogne speranza voi ch'intrate

Lasciate ogne speranza voi ch'intrate

“Han venido a presenciar el Principio.
El renacimiento del Paraíso, destruido por el género humano.
Recuérdame, y tu autentico yo también. Y en lo que debes convertirte.
En la que nos conducirá al paraíso con las manos manchadas de sangre...”

domingo, 23 de diciembre de 2012

Ángeles.

Slipknot - Dead Memories
   
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Tengo visiones del fin del mundo,
pesadillas del Apocalipsis final,
donde los ángeles bajan de los cielos
 y no son los ángeles que cuentan los cuentos,
 son demonios con alas
 que bajan al exterminio,
 de la raza humana.

Y todos aquellos cuentos que de niños nos contaban,
eran cuentos de hadas.
Aquellos cuentos que nuestros abuelos nos susurraban,
eran cuentos de hadas.

Los ángeles bajarán armados,
con dientes afilados
 y manos como garras.

Los jinetes del Apocalipsis,
que llegan para contar el verdadero cuento,
para contar el final de una historia,
de la que nadie sabe el comienzo.

Ángeles diabólicos
a los que han estado rezando todos estos años,
a los que han admirado y venerado.

Y no son como contaban aquellos cuentos del gran libro,
son los ángeles del exterminio,
ángeles diabólicos,
vestidos de muerte.

Sus alas son de murciélago,
sus ojos rojos,
llameantes.

Manos como garras
de donde nacen uñas encorvadas.
Y bocas ensangrentadas
de dientes que desgarran.

Ángeles destripadores,
del edén del paraíso.
Desgarrarán nuestras almas,
como pájaros perdidos.

Los ángeles del infierno,
bajarán de los cielos,
vestidos de muerte.

Para desgarrar nuestras almas
Y terminar con la raza humana.


Autora: Kel Báthory

lunes, 5 de noviembre de 2012

Muñeca de plástico.


Su pelo era de color negro y completamente lacio, con un flequillo liso y poblado que resguardaba su frente. Sus ojos eran oscuros y medio rasgados, puesto que era una mezcla entre medio asiática y europea. Pero lo más llamativo en ella era su piel. Tenía una piel perfecta entre pálida y blanquecina, cuyo brillo y tersa textura, creaba un intenso deseo de posar las manos sobre aquel cuerpo.

Siempre le habían dicho que poseía una belleza inusual, una belleza extraída de una muñeca dollfie. Y al fin y al cabo así es como se sentía, como una muñeca vacía de vida.

Habían sido muchos los hombres que habían pasado por su vida, puesto que ella era como un diamante en bruto para todo aquel que la viera, esperando a ser descubierto, por unas manos nuevas que la poseyeran.

Pero nadie había conseguido llenarla, llenar ese cuerpo tan vacío como el reflejo de sus ojos. Nadie conseguía descongelar esa fría esencia que la hacía tan irreal y al mismo tiempo tan parecida a esa muñeca, de cuya belleza bebía para hacerla tan atractiva.

Y no es porque no encontrase las características que buscaba en un hombre, puesto que le era tremendamente fácil tanto encontrarlos, como atraerlos hacía sus redes. Y lo había intentado con todo tipo de físicos y personalidades.

Con aquel maduro y atractivo profesor de la universidad, con el joven y entusiasta doctor en prácticas, con el musculado y fibroso entrenador del gimnasio, con el joven estudiante seis años menor que ella e incluso con aquel friki y excéntrico físico. Pero ninguno conseguida dar resultado, sus relaciones no pasaban de los tres meses, porque tarde o temprano se daban cuenta del problema que poseía y la dejaban por perdida.

Su problema era la frialdad, la frialdad de un hermoso cuerpo incapaz de sentir ni siquiera el tacto de una mano navegando por su piel en busca de los recovecos más oscuros de su alma. Además su cuerpo decían que era gélido como el de una muñeca de plástico y que no conseguía calentarse nunca. Y puesto que no sentía ni siquiera el dolor del contacto de una aguja de metal perforando su piel, tampoco podía sentir el sabor del placer.

Lo había probado todo en la cama y se dejaba hacer cualquier cosa, puesto que el dolor no era un problema para ella y esto agrandaba bastante las posibilidades y ampliaba la fascinación de algunos, pues su única condición era no estropear nada visible y mantener esa hermosa piel, que al fin y al cabo era lo único que merecía la pena en ella.

Pero al cabo del tiempo siempre se terminaban cansando de ella, llamándola fría, vacía y frígida. Porque perdía un deseo que en realidad nunca había existido en ella, solo había existido en ellos, hasta gastarlo y desaparecer por falta de cooperación y perdida de un ego viril que les llenaba de impotencia.

Decían que parecía un cuerpo sin vida en la cama, una muñeca de plástico. Y de esa manera es como se sentía, tumbada en la cama observando la pared, observando las cuatro paredes de la habitación o del mobiliario donde se encontrase, mientras su visión se distorsionaba al compás de unos movimientos continuos, eméticos y persistentes. Esperando el final de un juego al que ella era incapaz de jugar.

Después solo silencio y entonces el vacío de su interior la embriagaba y la frialdad la envolvía entre sus brazos, sintiéndose perdida, marchita como un deshecho.

Pero el juego de la fortuna es caprichoso y ella desistía en perder la esperanza.

Hacía frío y estaba mojada por la lluvia que caía en la calle. Olía mal y es porque estaba sucia, su antiguo dueño la había tratado bastante mal. Y entonces vio como se acercaba un nuevo dueño, su nuevo amante, su... ¿quién sabe? ¿príncipe azul? pero esta vez vestido de verde con unos sucios y bastos guantes de tacto áspero. Se acercó a ella y la cogió bruscamente del brazo, y de un tirón, la echó encima de un contenedor verde de basura que era arrastrado por un gran camión.

 Quizá esta vez, la llevasen a un lugar mejor…



Autora: Kel Báthory

lunes, 8 de octubre de 2012

Mi despedida...

Hoy a las 10:00 horas nos has abandonado…

Siento haber sido la única que no ha estado ahí, a tu lado, en tus últimos momentos.  Cuando todos lo han estado y yo en la distancia y con impotencia esperaba noticias sobre tu estado. Cuando eras levemente consciente y cuando la conciencia te ha abandonado, porque la muerte, con su suave, frío y dulce aliento te ha susurrado que había llegado la hora de abandonar este mundo, de descansar de él, de sus alegrías y de sus penurias.

Siento no haber estado a tu lado en tu letargo, ofreciéndote mi mano y susurrándote palabras que amenizaran ese trance y camino inevitable, que en tu interior percibías como final. Esa conciencia debe ser realmente extraña, realmente terrible, pero estoy segura de que tener a tus seres queridos a tu lado, en todo momento acompañándote hasta el final, hasta tu último suspiro, tu último aliento, a ayudado a que la experiencia fuese menos dura, porque has tenido a mucha gente a tu lado y a otra echándote de menos en la distancia.

Se que la última semana ha sido la más dura, apenas podías abrir los ojos, solo escuchabas y estabas en un estado de sueño entre leve conciencia e irrealidad, pero seguro que una parte de ti, se alegraba de tener tanta gente a tu alrededor, tanta gente pendiente y tanta gente querida que te ha visitado y tu has percibido.

Llevabas tiempo sin poder comer, sin apenas beber hasta que tu cuerpo ha dejado de funcionar y a empezado a enfriarse mientras lo abandonabas.

Al fin vas a descansar, después de tanto sufrimiento, de todos esos años en los que estabas deprimido viendo como todos tus amigos fallecían y decías que a ti solamente te quedaba esperar a la muerte.

As sido querido por tanta gente… yo no conseguiré serlo ni siquiera en un tercio de lo que tú has sido. Y por ello has muerto rodeado de tanto amor.

Desgraciadamente no puedo evitar recordar tu última imagen. Lo más duro para mi, fue despedirme de ti, y yo tan fría, tan dura, te dije que lo más probable es que no nos volviéramos a ver. No creí que realmente entendieses lo que te estaba diciendo, pero entonces vi como tus ojos se encharcaban de lágrimas y empezaste a llorar. Es difícil ver llorar a alguien como tú, con todo lo has sido. Y fue inevitable que se me rompiese el corazón. Pues en tu interior sabias que aquello era lo más probable y es tal como a sido.

En tus últimos momentos dudo que te acordaras de mí, por no estar allí.
Y ahora tengo esa última imagen tuya, de tus lágrimas por mis palabras.

 
No lamento perderme tu velatorio, ni tampoco tu funeral, aunque se que apreciaras a todo aquel que vaya a él. Pero ya sabes que yo no soy  partidaria de estas cosas y aunque respeto a los que lo hacen, ellos también deben respetarme a mí.

Y por ello pienso que la muerte es el descanso eterno. Y el descanso eterno es dejar de ser, dejar de existir, en cuerpo, mente y conciencia, en esencia.

A mi la idea de la inexistencia realmente no me asusta y creo que realmente ahí es donde se encuentra la paz.

Sin embargo la inexistencia completa solo se encuentra cuando los demás te olvidan, por lo tanto seguir en el recuerdo de tanta gente, hace que realmente una parte de ti no llegue a morir del todo. Y por ello a estas horas sigues vivo en nuestros recuerdos, en nuestro interior y lo seguirás estando por mucho tiempo. Sin necesidad de días especiales ni lugares concretos.

Mi mejor manera de despedirme de ti, es dedicándote una entrada en mi pequeño rincón para decirte adiós. Adiós de manera terrenal, porque a partir de hoy sigues y vives formando parte de mi, parte de mis recuerdos y del recuerdo de muchas otras personas.

No voy a decir hasta luego, ni ya nos veremos, porque no creo en ello y cuando muera no te veré, tan solo dejaré también de existir.

Voy a decirte adiós abuelo, con una sonrisa y lágrimas en los ojos más que de tristeza de emoción, de recordar todos los buenos momentos que he pasado a tu lado.

Y de todos ellos me quedo con todas aquellas mañanas en las que madrugabas para ocupar un buen puesto en la playa, me quedo con esa imagen, yo de pequeñita llegando de buena mañana y el reluciente sol veraniego bañado las aguas y tú sentado en tu sillita, tan joven, tan elegante, esperándome con los brazos abiertos para disfrutar de una día más.

 

Adiós Grandfather…

domingo, 9 de septiembre de 2012

La Condesa de Rebecca Johns.

Buenas ^^ cuanto tiempo sin pasarme por aquí… muchas cosas han pasado… pero bueno hoy os hablo desde tierras del norte de España, pues un cambio de vida siempre viene bien.

Y cambiando de tema, han sido muchos los libros que me he leído este verano y esta vez no han sido de mi adorable y admirable Somoza, pues aunque aun me quedan unos cuantos libros suyos por leer y reseñar (que cuando pueda haré con mucho gusto), esta vez me he dedicado a leer los libros que tenía pendientes en mi colección.

Sin embargo como ya sabréis soy más que una gran fan, una obsesiva por recopilar información sobre la Condesa Elizabeth Báthory. De momento todo libro que caen en mis manos en el que salga este personaje lo devoro con pasión, haciendo de ello una gran colección, pues me gusta ver los distintos puntos de vista que dan los autores de la vida de esta Condesa, para algún día quizá, crear mi propia versión. ¿Quién sabe?

Y esta vez os voy hablar de una novela sobre ella, con uno de esos puntos de vista originales.

La Condes de Rebecca Johns.

El libro empieza con una maravillosa entrada de los estupendos Hermanos Grimm, con un fragmento tan encantador que me ha incitado a empezar a leer los cuentos de infancia que todo el mundo conocemos, en esa versión original y un tanto macabra de estos peculiares hermanos.

Después nos encontramos una lista con los nombres de los personajes más importantes del libro y de la vida de la condesa. Van acompañados de una pequeña explicación que nos dice el título y el papel que desempeñaban respecto a la Condesa y nos sirve para enlazarlo perfectamente, sin perder detalle alguno de la novela.

La novela esta escrita en primera persona, desde el punto de vista de la Condesa, donde cuenta a través de unos escritos a su propio hijo Pál, la historia de lo que ha sido su vida, desde su más tierna infancia hasta el presente que la encierra.  Y nunca mejor dicho, pues cuenta la historia desde la torre de su castillo, emparedada y condenada a vivir el resto de sus días en soledad.

El hecho de que la historia esté escrita en primera persona y sea contada por la propia Elizabeth, hace que llegues a sentir en su propia piel, la dura vida de una Condesa del siglo XVI. La adversidades que implica tener un linaje y aprender más que a estar a la altura, a estar sobre lo demás y a ser respetada, aunque ello implique llegar a ser temida y odiada.

En esta espectacular novela no llegamos a ver torturas y descripciones sádicas que otros autores nos han podido aportar, con ese toque morboso y poético que asociamos a este personaje. No esperéis ver a la Condesa bañarse en sangre ni beberla, ni siquiera veremos ninguna de sus famosas escenas lésbicas. Más que torturar, lo que hace es castigar a las doncellas por robos, mentiras o por rameras, empezando con curiosos métodos y alcanzando límites que las lleve a la muerte.

 Hay varias escenas realmente perturbadoras, siempre con un enfoque realista. Pues realmente todo esta enfocado de una forma natural donde nos muestran al personaje de la Condesa como una personal real, con sus preocupaciones, sus responsabilidades y su alma. Como hija, esposa, madre y viuda junto a las adversidades que ello implica.

Un punto de vista realista sobre la vida de La Condesa Sangrienta, que te hará enfundarte en la piel de este fascinante ser.


Título: La Condesa 
Autor: Rebecca John 
Editorial: Ediciones B 
Encuadernación: Tapa blanda 
Género: Ficción Histórica 
Nº de páginas: 368 págs 
Precio: 18,00 €

Sinopsis:

En 1611, la condesa Erzsébet Báthory, una poderosa mujer de la nobleza húngara, contempla impotente a los albañiles cerrar a cal y canto la torre de su castillo, condenándola así a vivir el resto de sus días en un solitario encierro. Sobre ella pende una acusación tremenda: la de haber asesinado cruelmente a docenas de mujeres, fundamentalmente muchachas, torturadas hasta morir por no haber sido capaces de complacerla. Pero antes de morir, la llamada Condesa Sangrienta cuenta a su único hijo su propia historia: su infancia en el seno de una familia poderosa; el dolor de perder a su padre siendo aún joven; la desgracia de verse en un matrimonio arreglado y también la sorpresa al descubrir en su fortaleza de carácter y su capacidad sanguinaria a un marido admirado y amantísimo.

 Conoce a la autora:

Rebecca Johns, escritora y periodista americana, es también profesora de Inglés en la Universidad de DePaul.

Durante su carrera ha colaborado con diversos medios, tales como Cosmopolitan, Chicago Tribune o Madamoiselle.

En 2006 resultó finalista del PEN Award por Icebergs, novela que acabó ganando el Michener Copernicus.

Con su obra La condesa su fama ha trascendido las fronteras.

Su página web aquí.

Abrazos Sangrantes

Por: Kel Báthory

martes, 10 de julio de 2012

Kel Báthory colabora con la revista Cartel Urbano.com


Saludos Lectores.

Hoy por fin voy a hablaros de un nuevo proyecto en el que he estado trabajando.

Gracias a mi blog Sol de Medianochee, hace unos días se me ofreció la oportunidad de colaborar en un proyecto que no he podido rechazar.

Voy a tener dos apariciones en la revista Cartel Urbano.com una revista digital y física. En la que tendré dos  columnas formando parte del grupo de Opinión.

Estoy muy ilusionada con esta oportunidad que se me ha ofrecido y espero que tanto yo como todos vosotros podamos disfrutar y compartir opiniones en mi sección.

Así que sois bienvenidos, pues os invito a leer mis dos apariciones en la revista.

Escrito con Sangre por Kel Báthory.

- Vividores, Parásitos y Vampiros. 

- Celebrar la muerte.


Revistas físicas publicadas.



Saludos Sangrientos Lectores